La parábola del la Historia

Conecta un condensador cargado y aislado a una espira. Un polo en cada lado formando un circuito.
Como sabes, eso hace que las cargas de cada lado del condensador se vayan alternando sinusoidalmente por la inercia magnética de la espira, pero como se disipa calor por ella, el proceso va perdiendo energía y cada vez se carga menos hasta que llega a un punto neutro, de carga neutra y equilibrada. De lo contrario se podría fundir la espira.
Pues protoingenieros como tú, que creen que no hay nada más importante en el mundo que la electricidad, sois los que inyectáis más energía al sistema haciendo que la sociedad vuelva a repetir los mismos errores una y otra vez. Igual que tu condensador. Y hasta que algo se queme.
Espera, ¿no hueles a chamusquina?

–Un servidor de ustedes

 

A veces para hacer entender a algunas cosas a mentes encerradas en su propias cabezas, hay que meterse en ellas y reducirlas al absurdo. En realidad esto surge de la malograda discusión que tuvieron mis amigos Delfos y Guerra. El primero es protohistoriador, el segundo es protoingeniero técnico eléctrico. El segundo le decía al primero, cerveza mediante, que lo que estudiaba no servía para nada, que la electricidad lo es todo en esta vida moderna que queremos llevar todos.

Días más tarde, Delfos me sugirió que buscara algún tipo de analogía entre la Historia y la electricidad (tened en cuenta cuál lleva capital) que le hiciera ver a éste engendro que tenemos como amigo común la verdad. No lo conseguiré. De hecho vivo con él y es imposible razonar con él en condiciones… racionales, pero me hico gracia el reto y así lo solté.

Hacía mucho tiempo que no me entregaba al placer de escribir parábolas, aunque esto sea del tamaño de un haiku. Qué Brain Training ni que pollas: a entrenar al cerebro escribiendo.

One Response

  1. Coño ya, a ver si renovamos de una puta vez, q estás en la indigencia intelectual.

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