Promiscuidad moral
Después de descubrirnos el “ser un diletante moral“, el proyecto de antropólogo que tengo como amigo y que realmente odia a los antropólogos —Dios la acoja en su seno—, nos brinda esta aciaga perspectiva sobre la sociedad. Vivimos en un mundo donde uno ya no sabe qué es el bien y el mal y se casa con los que mejor se lo venden por los medios.
Esto es terrible y blasfemo, me coges borracho, me pones una musiquita de gaetano beloso y me dices: “dime algo para el blog macarra de mierda” y yo ala…
No, de hecho yo dije “promiscuo” y tú dijiste “promiscuo moral”.
Suerte con prehistoria! xD